Un pequeño gran detalle

Un pequeño gran detalle

Cuando llegué a casa esa noche mientras mi esposa servía la cena, la tome de la mano y le dije: -tengo algo que decirte. Sólo se sentó a comer en silencio. Yo podía observar el dolor en sus ojos. De pronto  ya no sabía cómo abrir mi boca. Pero tenía que decirle lo que pensaba, -quiero el divorcio, le dije lo más suave...